Tenemos un equipo de voluntarios dispuestos a ejercitar la piedad, recordando que en este ejercicio hacemos manifestar a un Dios vivo que no se olvida de ninguno.
Convertirse en el brazo de Dios es más que llegar y entregar un bien material. En cada visita somos intencionales: llevamos compañía, oración, alabanza, una palabra de salvación y ayuda material según la necesidad.
"El amor que se entrega transforma más que cualquier recurso."
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